Las asignaturas escolares del mañana - Parte 1: ¿Se pierde el tiempo que los niños pasan frente a la pantalla?

Por el momento, hay un replanteamiento no solo en las escuelas de todo el mundo. Se están cuestionando los modelos educativos actuales y, al mismo tiempo, se están probando nuevos modelos. Como suele ocurrir, Finlandia y Singapur son pioneros. La ubicuidad de los medios digitales se ha vuelto indispensable. Cambian los hábitos de adultos y adolescentes e incluso afectan a niños pequeños y bebés.

Primero, algo de información: varios actores de todo el mundo están investigando cómo los medios digitales afectan nuestro comportamiento, nuestro cerebro y nuestra salud mental. Para dejarlo claro, en ciencia se necesitan unos 20 años para poder probar los efectos. Por ejemplo, los niños pequeños solo han utilizado las tabletas durante un máximo de 7 a 8 años. Las primeras personas en hacer sonar la alarma fueron las personas que tenían que ver con los niños en la práctica.

Este es el estado actual de la investigación en 2019:

  • Menor control de impulsos y problemas cognitivos. Las pruebas revelan dificultades de aprendizaje y disminución del rendimiento de la memoria. Todos estos son sellos distintivos del trastorno de atención.
  • Los teléfonos inteligentes y las tabletas determinan nuestra vida cotidiana. Intervienen incluso en nuestras relaciones más básicas. Ahora se sospecha que influyen en el vínculo entre padres e hijos.
  • Un niño menor de dos años no tiene la capacidad de analizar lo que está sucediendo en una pantalla. A los niños les resulta difícil distinguir entre el espacio tridimensional y el bidimensional. No puede relacionar lo que ve en la pantalla con el mundo real.
  • A los niños les resulta mucho más difícil estudiar con una pantalla que con la interacción cara a cara. El rendimiento del aprendizaje con una pantalla se reduce en aproximadamente un 15 por ciento en comparación con la interacción real. Esto se denomina déficit de transferencia, es decir, la dificultad para procesar la información.
  • No se permiten pantallas para menores de 2 a 3 años: esta es la recomendación oficial de la mayoría de las instituciones científicas y médicas de todo el mundo. Hasta los 5 a 6 años aconsejan limitar la duración a 60 minutos al día. Preferiblemente acompañado de un adulto y no durante las comidas ni antes de acostarse.

Lo que sucede en una pantalla estimula el cerebro de un niño pequeño menos que la realidad. Entonces, el tiempo que los niños pasan frente a las pantallas es, en cierto sentido, una pérdida de tiempo. Por lo tanto, el niño debe aprovechar el tiempo para aprender las habilidades cognitivas y sociales esenciales.

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Lea en nuestra segunda parte: Las asignaturas escolares del mañana - Parte 2: Hacer cosas con las manos

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