Las asignaturas escolares del mañana - Parte 4: Música y ritmo

Las actividades que despiertan no sólo interés sino también entusiasmo en los niños son las que requieren de ellos la mayor precisión. Cuanto más difícil es algo, mayor es el entusiasmo. Ni siquiera un buen maestro podría llamar tanto la atención con toda su experiencia. Es precisamente este estado mental inconsciente y creativo el que la música y el ritmo pueden evocar en nuestros pequeños.

Como es bien sabido, la música se funde, influye en nuestro estado de ánimo, intensifica los sentimientos y puede tener un efecto muy relajante. Los niños que aprenden un instrumento como la guitarra o el piano a una edad temprana se benefician de muchas formas. Debido a que la música no solo es buena para el alma, también tiene un efecto extremadamente positivo en el desarrollo general del cerebro del niño. Hacer música fortalece áreas del cerebro que coordinan nuestros movimientos y controlan la concentración. Además, se abordan áreas que son responsables de los procesos de aprendizaje y memoria, así como de las emociones y la motivación. El aprendizaje disciplinado de un instrumento entrena la autodisciplina, fortalece la autoconfianza y promueve el procesamiento del lenguaje del niño. Y lo mejor es que los efectos positivos de hacer música continúan teniendo un efecto hasta bien entrada la vejez.

Solo recientemente ha sido posible visualizar ritmos en el cerebro en tiempo real. El principio básico universal es el ritmo tanto en el cosmos como en nuestra vida. Nuestro cerebro solo funciona porque nuestras actividades cerebrales producen vibraciones rítmicas. Sincronizan áreas temporalmente distantes entre sí, intercambian señales entre sí y, por lo tanto, forman la base de todas las funciones cerebrales como la atención, la memoria, las percepciones sensoriales o las decisiones. Si el cerebro pierde el ritmo, se enferma.

Maria Montessori dijo una vez: “Cada uno tiene su propio ritmo, tan individual como la forma de su cuerpo. Cambiarlo causa sufrimiento ".

Delicias musicales y científicas:

  • Al hacer música además de escuchar música, se liberan innumerables endorfinas. Estas hormonas endógenas de la felicidad también se producen a través de la alimentación, el ejercicio, el sexo y las drogas, entre otras cosas.
  • Cuando los niños escuchan música, la información se procesa primero en el tronco cerebral. La música solo penetra en la conciencia cuando los estímulos llegan al centro auditivo. Solo entonces se pueden distinguir instrumentos o voces.
  • "Es extraño, pero desde un punto de vista neurocientífico, todo sugiere que el logro más inútil que los humanos son capaces de hacer, y que sin duda es cantar sin preocupaciones y sin querer, tiene el mayor efecto beneficioso en el desarrollo del cerebro de los niños" - Prof. Dr . Gerald Hüther.
  • La conexión entre los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro es más poderosa en los músicos. También hay más materia gris en áreas que promueven las habilidades motoras, así como la percepción auditiva y espacial-visual.

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